Tipos de sillas de ruedas

  • Sillas de Ruedas Eléctricas
  • Sillas de Ruedas Plegables
  • Sillas de ruedas de interior
  • Sillas de Ruedas Basculantes
  • Sillas de Traslado
  • Sillas de Ruedas Infantiles
  • Complementos

Tenemos muchos años de experiencia asesorando sobre las necesidades de aquellos que buscan ayudas de movilidad y discapacidad para mejorar su vida independiente. Nuestro equipo puede ayudarte a tomar una decisión correcta sobre la solución para tu necesidades, requisitos y deseos personales. Muchas las sillas de ruedas las hemos probado nosotros, esto te proporcionará la seguridad de que estás haciendo la elección correcta.

Tanto si te estas recuperando de una lesión en la pierna o en el pie, como si busca una solución de movilidad a largo plazo, existe una amplia gama de sillas de ruedas donde elegir. Con una silla de ruedas podrás desplazarse cómodamente y con facilidad, ya sea con una silla de ruedas de traslado impulsada por otra persona o con una silla autopropulsada. También puede ser interesante adquirir rampas para sillas de ruedas, para que pueda llegar exactamente a donde necesites.

Precio

En cuanto al coste, las sillas de ruedas tienen un precio que oscila entre los 185€ y los 2900€. Tanto si buscas una silla de ruedas ligera de transportar que se adapte al uso doméstico o de viaje, como una silla de ruedas eléctrica autopropulsada.

La elección de los componentes y la configuración de la silla de ruedas más adecuada a las necesidades individuales afectan tanto a la estabilidad como a la movilidad de la ayuda y, por tanto, es una tarea que requiere mucha atención.

Características

El uso de una silla de ruedas manual puede mejorar la independencia del paciente, su sentido de la participación y su calidad de vida. Por consiguiente, al evaluar si una silla de ruedas es adecuada para el usuario, los profesionales sanitarios deben encontrar el mejor equilibrio entre estabilidad y rendimiento.

Al mismo tiempo, es importante una elección que minimice el “consumo” de los miembros superiores durante la propulsión manual. De hecho, los usuarios de sillas de ruedas dependen de sus extremidades superiores para la mayoría de sus actividades diarias y la presencia de dolor y lesiones en los hombros y las muñecas empeora drásticamente su calidad de vida. Un estudio reciente descubrió que de una muestra de 150 sillas de ruedas evaluadas, el 68% no eran realmente adecuadas para sus usuarios.

Incluso en ausencia de accesorios especiales, la silla de ruedas manual es una ayuda muy compleja, compuesta por muchos elementos, todos ellos esenciales para su correcto funcionamiento. Para simplificar, las principales características de la silla de ruedas son: el tamaño y la inclinación del asiento y el respaldo, y el tamaño y la posición (vertical y horizontal) de las ruedas traseras. Estos elementos influyen en la eficiencia de la propulsión y en la facilidad de conducción.

Tanto las sillas de ruedas estándar como las personalizables, ligeras y superligeras, constan de tres sistemas funcionales: el chasis, el sistema de postura y el sistema de dirección.

Partes de la silla de ruedas

Chasis de cruz simple

Chasis de cruz doble

Chasis

El chasis es el esqueleto de la silla de ruedas y está formado por los dos laterales y uno o varios separadores que mantienen los laterales a la distancia adecuada.

Existen dos tipos de chasis: plegables o rígidos. En el chasis plegable, la estructura se pliega a lo ancho gracias a las juntas entre los paneles laterales y los separadores. Los separadores también se cruzan entre sí y, dependiendo de si hay dos o cuatro separadores, el cuadro plegable se llamará de cruz simple o doble. La elección entre cruz simple o doble depende de las características del usuario: la cruz doble se utiliza generalmente para los usuarios que requieren una gran estabilidad (por ejemplo, los pacientes que pesan más de cien kilos o que sufren de espasticidad severa).

El chasis plegable ofrece dos ventajas: la posibilidad de reducir el tamaño y un mayor efecto de amortiguación debido a los pequeños movimientos permitidos en las articulaciones. Para un usuario poco activo, las sillas de ruedas con chasis plegable pueden ser la mejor opción, ya que son, en general, más grandes y estables, y permiten el desmontaje de componentes que pueden facilitar el transporte.

El chasis rígido es el más común en las sillas de ruedas superligeras y debería considerarse para usuarios activos con buenas habilidades motrices que no necesitan mucho apoyo. Sin embargo, las mejores prestaciones de movilidad asociadas al chasis rígido se ven contrarrestadas por una menor estabilidad.

Sistema postural

El sistema postural debe sostener y contener al usuario y está formado principalmente por el asiento, el respaldo y el reposapiés. Antes de decidir qué sistema postural es el mejor para un determinado usuario, es aconsejable realizar, si es posible, una anamnesis completa, pruebas de sensibilidad, exámenes musculares y articulares, evaluación del tono, de la piel y de las posibles deformidades.

Respaldo y asiento

Silla de ruedas deportiva

La configuración del respaldo influye en el apoyo del tronco y en los miembros superiores. Estos aspectos contrastan cuando se consideran las dos situaciones extremas: un respaldo más alto proporciona más apoyo pero limita la extensión de los hombros que se necesita para agarrar el raíl de la rueda en la parte trasera cuando se empieza a empujar la silla de ruedas.

Por otro lado, los respaldos inferiores permiten que las extremidades superiores se muevan libremente, pero proporcionan menos apoyo al tronco. Los usuarios con un control reducido del tronco se beneficiarían de respaldos más altos, que deberían situarse 2 cm por debajo de la esquina inferior de los omóplatos. La mayoría de las sillas de ruedas manuales ligeras tienen una altura de respaldo estándar de 40 cm. Una posible alternativa para mantener un respaldo alto sin afectar a la movilidad de las extremidades superiores es un respaldo alto cortado/formado a la altura de los omóplatos.

En función de las necesidades, el respaldo también puede ser tensado o postural. El primero sigue la forma de la columna, lo que es especialmente útil si hay deformidades. Este último es rígido y acolchado y ofrece la máxima estabilidad.

Ángulo entre el asiento y el respaldo

Reclinar el asiento es un procedimiento habitual para mejorar el equilibrio del asiento y también afecta a la biomecánica de la propulsión manual. El uso de ángulos rectos se ha correlacionado con el desarrollo de dolor de hombros por lo que es preferible cierta inclinación del asiento. Además, un respaldo demasiado recto incitaría al usuario a deslizar su pelvis hacia delante para sentirse más seguro. En general, una inclinación de entre 5 y 15° es suficiente para que el usuario esté cómodo sin la sensación de caer hacia adelante.

Hablando de la inclinación del respaldo, la presión sobre la interfaz del asiento es otro factor a tener en cuenta. A medida que aumenta la inclinación del asiento (es decir, en un ángulo superior a 90° con respecto a la línea horizontal), la carga del peso del cuerpo tiende a alejarse de las tuberosidades isquiáticas y a situarse bajo los muslos. No se recomienda reclinar si se aplican elementos de apoyo para el tronco y los reposacabezas porque, al reclinar, las zonas de apoyo con estos elementos cambian y su uso deja de ser funcional.

La inclinación se utiliza para inclinar el respaldo y el asiento juntos sin cambiar el ángulo que forman ambos. En la práctica, esta maniobra permite inclinar el respaldo sin riesgo de que la pelvis se deslice hacia delante. Una silla de ruedas con un sistema de inclinación y un respaldo reclinable juntos es adecuada para los usuarios que requieren mucha asistencia, un buen apoyo del tronco y la necesidad de descansar durante mucho tiempo (es decir, tumbarse).

Asiento

Cojín para silla de ruedas

El asiento debe proporcionar una buena base de apoyo para la pelvis y los miembros inferiores. La base del asiento debe ser rígida, por lo que en las sillas de ruedas plegables se debe colocar un panel indeformable de madera o plástico, que será el verdadero soporte del sistema postural. También podemos añadir un cojín antiescaras. La anchura del asiento se elige en función del tamaño de la pelvis del usuario, más dos centímetros a cada lado.

La longitud del asiento representa la distancia entre el cable poplíteo y el sacro (cuando el paciente está sentado) menos 2-3 cm. Es aconsejable medir los muslos por separado.

La altura del asiento depende de varios factores. Es importante que el asiento sea lo suficientemente alto para que los reposapiés queden al menos a 5 cm del suelo y lo suficientemente bajo para que las rodillas pasen por debajo de las mesas. Además, la altura del asiento depende de las necesidades específicas del usuario: por ejemplo, las sillas de ruedas para hemipléjicos que permiten la autopropulsión con un pie y una mano tienen un asiento más bajo.

Reposapiés

Extensor de reposapies

Los reposapiés consisten en un reposapiés simple o doble. Su inclinación suele ser ajustable para adaptarse a cualquier limitación articular. La posición anteroposterior también puede ajustarse (por ejemplo, para reducir la longitud de la silla de ruedas o si el paciente tiene los músculos isquiocraneales acortados). Cuando el reposapiés está demasiado bajo, la presión sobre la interfaz del asiento tiende a aumentar, ya que el peso de las piernas y los pies empuja los muslos hacia abajo, comprimiéndolos contra el asiento. Además, si los pies no están adecuadamente apoyados, la gravedad llevará el pie a la flexión plantar, facilitando el acortamiento de los músculos de la pantorrilla. Por el contrario, cuando el apoyo de los pies es demasiado alto, los muslos se apoyan totalmente en el asiento, lo que provoca una mayor presión sobre las tuberosidades isquiáticas.

El ángulo de las rodillas puede utilizarse como referencia para colocar el reposapiés. En general, el reposapiés se coloca de manera que el ángulo de las rodillas varía de 90° a 120°.

Sistema de conducción

En cuanto a las ruedas, hay que tener en cuenta el tamaño, los neumáticos, los radios, los pasamanos y la posición con respecto al cuadro. Las ruedas pueden ser neumáticas o sólidas. Los neumáticos son más rápidos y ligeros y ofrecen un buen impacto para la absorción de vibraciones que los neumáticos sólidos. Las ruedas macizas tienen la ventaja de un menor mantenimiento. Hay ruedas de plástico moldeado que requieren un mantenimiento mínimo, pero son más pesadas que las ruedas con radios de acero. Los radios también ayudan a absorber mejor los impactos. La elección de los radios suele ir acompañada de la elección de las tapas de los radios para evitar el riesgo de pillarse los dedos al empujar.

La posición delantera-trasera de las ruedas traseras influye tanto en la estabilidad como en la movilidad de la silla de ruedas. Colocar las ruedas hacia atrás mejora la estabilidad, pero la posición del usuario hacia atrás limita la capacidad de alcanzar los pasamanos: en esta situación la distancia entre ejes aumenta y el usuario se siente más pesado. Alternativamente, el desplazamiento de las ruedas hacia delante mejora la biomecánica de la propulsión a costa de la estabilidad. Al desplazar las ruedas traseras hacia delante, el ángulo de empuje y el ROM de los hombros aumentan, reduciendo así tanto la frecuencia de empuje como la fuerza y, en consecuencia, también el riesgo de lesiones en las extremidades superiores. Sin embargo, existe un grave riesgo de retroceso.

La posición vertical de las ruedas traseras también influye mucho en la biomecánica de la propulsión manual. Tener un asiento bajo facilita la propulsión manual porque aumenta el ángulo de empuje. Sin embargo, esto puede ser potencialmente perjudicial para los hombros. Por otro lado, cuando el usuario está demasiado alto sobre las ruedas (es decir, en un asiento más alto), el ángulo de empuje será menor y para mantener la velocidad deseada, el usuario tendrá que aumentar la frecuencia de empuje, lo que puede aumentar la fatiga muscular. La relación entre la altura del asiento, el ángulo de empuje y la frecuencia de empuje ha sido objeto de varios estudios. La altura óptima del asiento puede determinarse a partir del ángulo del codo cuando el usuario se agarra al pasamanos en la parte superior. Los estudios han demostrado que los ángulos de los codos que oscilan entre los 100° y los 120° están relacionados con una mayor eficiencia de la propulsión y un menor gasto energético. Las alturas de asiento más bajas, en las que los ángulos de los codos oscilan entre 80° y 90°, son menos eficaces. Por lo tanto, para preservar la función del miembro superior, se recomienda colocar la silla con el asiento a una altura en la que el ángulo del codo varíe entre 100° y 120°.

La estabilidad y la maniobrabilidad mejoran con la inclinación de las ruedas. El ángulo de inclinación debe ajustarse en función de la velocidad de las curvas. En las curvas rápidas, es necesario un ángulo cercano a los 2-3 grados, mientras que en las curvas lentas es mejor disminuirlo para aumentar el agarre del eje. Sin embargo, en el caso de los usuarios de edad avanzada, el aumento de la inclinación de las ruedas traseras no ofrece ninguna ventaja especial; al contrario, podría crear dificultades de espacio en espacios reducidos.

Por regla general, las ruedas traseras son de plástico o de acero. Más recientemente, la fibra de carbono se ha utilizado para producir ruedas más ligeras. Además de la reducción de peso, la fibra de carbono minimiza la transmisión de vibraciones al cuerpo del usuario, lo cual es extremadamente útil, ya que las vibraciones pueden causar molestias, náuseas, mareos, fatiga e incluso agravar la hipertonía muscular y el dolor.

Reposamanos

La interfaz a través de la cual el usuario maneja la silla de ruedas es el pasamanos. Este elemento desempeña un papel importante en términos de comodidad y eficacia de la propulsión manual. En la mayoría de las sillas de ruedas manuales, los pasamanos son dos tubos metálicos circulares y estrechos, situados en el lado exterior de las ruedas. El pequeño tamaño de los pasamanos convencionales conlleva dos problemas principales: el aumento de la presión en las zonas superficiales de las manos donde se produce el contacto con el pasamanos y la reducción de la eficacia mecánica debido a la incapacidad de sujetar el pasamanos con toda la mano (van der Woude LH et al., 2003). Estudios anteriores han propuesto diferentes diseños de pasamanos para optimizar el confort y la eficacia de la propulsión. Los pasamanos de mayor diámetro tienen mayor eficacia y menores costes fisiológicos. El uso de Natural-Fit (Three Rivers Holdings, Mesa, AZ, EE.UU.), un producto disponible en el mercado, ofrece la posibilidad de un agarre más amplio y reduce la incidencia del síndrome del túnel carpiano (Dieruf K et al., 2008).

Conclusiones

Mejorar la eficiencia de la movilidad y la comodidad de los usuarios de sillas de ruedas es un objetivo difícil. El concepto básico es que el usuario no debe adaptarse a la silla de ruedas, sino exactamente lo contrario.

Aunque el terapeuta conozca perfectamente los sistemas funcionales y todos los diversos accesorios disponibles, no debe caer en la trampa de presumir que sabe de antemano cuál puede ser la silla de ruedas adecuada para el paciente. Es necesario informar al usuario de todas las posibilidades y hacerle partícipe del proceso de decisión.

Es importante animar al usuario a que se plantee toda una serie de preguntas: ¿cómo me desplazaré? ¿cómo es el terreno en las rutas que pienso hacer? ¿cómo me trasladaré? ¿habrá siempre alguien que me ayude a empujar? etc. Una vez que el usuario se ha situado en el centro del proceso de toma de decisiones, el profesional sanitario podrá identificar las características que debe tener la silla de ruedas para que se adapte lo mejor posible a las necesidades específicas.